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Aceite, base de la fritura
Resultado:
En general, en la fritura el aceite debe mantenerse a una temperatura máxima de 180°C. Si se fríen los alimentos a una temperatura demasiado baja, éstos atrapan más grasa. El agua, que es aportada por los alimentos que se fríen en el aceite, aumenta la disociación de los ácidos grasos que se produce durante el calentamiento. La hidrólisis genera un aceite de baja calidad con un punto de humo más bajo, un color más oscuro y un sabor alterado. Durante el calentamiento, los aceites también polimerizan, generando un aceite viscoso que se absorbe fácilmente por los alimentos y que genera un producto grasiento. Cuanto más saturados (sólidos) sean los aceites, más estables son frente a la disociación oxidativa e hidrolítica, y menos fácil es que polimericen.
Los aceites ricos en ácido linolénico, como el de soja son particularmente susceptibles de sufrir estos cambios indeseables. Cuando el aceite de soja se hidrogena parcialmente a fin de reducir el ácido linolénico desde aproximadamente un 8% hasta valores inferiores al 3%, se genera un aceite de freír relativamente estable, que se utiliza en alimentos fritos elaborados, frituras en sartén y a la parrilla, y en salsas. La estabilidad puede aumentarse utilizando aceite de semilla de algodón, aceite de maíz, aceite de palma, o con un aceite de soja más hidrogenado.
Los alimentos que se fríen y almacenan antes de comerlos, como por ejemplo los aperitivos, requieren un aceite aún más estable. Los aceites mas saturados mejoran la estabilidad, pero si la grasa de freír es sólida a temperatura ambiente se generará una desagradable superficie dura, indeseable en algunos productos fritos. Cuando los aceites se usan continuamente, como en los restaurantes, se necesita una grasa de freír que sea muy resistente. En estos casos se emplean mantecas más sólidas que maximicen la estabilidad de la grasa durante muchas horas de fritura.
Los aceites de fritura obtenidos a partir del girasol y de cártamo presentan menor estabilidad dado su alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados y su bajo contenido de g-tocoferol; sin embargo, los aceites de cártamo y de girasol de plantas mejoradas genéticamente, con un alto contenido de ácido oleico, son aceites adecuados para freír.
Para obtener un aprovechamiento óptimo de los aceites de cocina, es necesario distinguir entre distintas condiciones de fritura. Los principales parámetros que se deben vigilar son la duración del uso y la naturaleza de los alimentos que se vayan a freír. Si en el aceite de fritura entran alimentos grasos, los componentes de estos alimentos podrían desestabilizar el aceite, y su contenido de agua podría influir en la operación de fritura. Tiene importancia el hecho de que el uso sea continuo o intermitente, ya que el uso continuado crea una capa de vapor de agua protectora frente a la oxidación. Por último, se debe tener en cuenta la temperatura.
Generalmente se suele vigilar satisfactoriamente el uso industrial de las grasas y de los aceites. La operación de fritura en continua (que implica la adición constante de aceite fresco) y los requisitos de calidad de los productos aseguran normalmente un buen control de la calidad del aceite. En los hogares, donde los aceites se usan normalmente durante períodos de tiempo mucho más cortos y se desechan después de haberse utilizado una o dos veces, los problemas de estabilidad juegan un papel menos importante. La estabilidad de los aceites es un factor más importante en las operaciones de los servicios de comidas preparadas, donde el calentamiento es intermitente y los aceites pueden usarse durante largos períodos de tiempo.
Las técnicas utilizadas para la fritura de los alimentos son las siguientes: EMPANADO En un plato se pone un huevo batido, como para tortilla, y en otro pan rallado. Se sazonan los ingredientes que se quieren empanar y se pasan por huevo primero y pan rallado después, presionando ligeramente para que se adhiera bien la capa del pan rallado. Técnica más utilizada para carnes y aves.
ENHARINADO Se sazonan los ingredientes y se pasan por harina; después, se sacuden sobre un colador, para que pierdan el exceso de harina, antes de introducirlos en el aceite caliente. Se usa para freír pescados.
REBOZADO O A LA ROMANA Los ingredientes se sazonan, se pasan por harina, se elimina su exceso y se bañan en huevo batido antes de freír.
PASTAS PARA REBOZAR Se pone la harina tamizada y la sal en un cuenco. Se hace un hoyo en el centro y se agrega en el agua y el aceite, mezclando hasta que la masa adquiera la consistencia de una nata espesa. La proporción es de 100 gramos de harina, un pellizco de sal, una cucharada de azúcar en polvo, 2 cucharadas de aceite y 150 ml de agua fría. La cantidad de harina es orientativa, ya que según el tipo de harina que se utilice, será más o menos absorbente.
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