Agua con gas

Mientras que en países de europa como Alemania o Austria casi el 100% de las aguas minerales que se consumen llevan gas, en España apenas representan el 8% del total del mercado. Aquí consumimos más agua sin gas, vino (con o sin gaseosa) y refrescos, quizá porque desconocemos sus propiedades. 

Agua con gasEl agua con gas es un agua que contiene anhídrido carbónico (CO2), al que debe sus características burbujas y su sabor ligeramente ácido.

Son muchas las aguas minerales que contienen importantes dosis de anhídrido carbónico desde su manantial. Pero además, durante el proceso de embotellado, se pueden envasar con sus propiedades naturales, reforzarlas con gas del mismo manantial o, sencillamente, añadir CO2, siempre y cuando se cumplan en cada proceso las normativas sanitarias de la CEE y se especifique claramente en la etiqueta de la botella.

El agua con gas es un agua de mesa ideal debido a que el ácido carbónico que contiene excita la mucosa gástrica, estimula la secreción de jugos, favorece la digestión y resulta ligeramente diurética, todas ellas propiedades muy beneficiosas especialmente para aquellas personas que sufren dispepsia o digestiones pesadas.

También están indicadas para el tratamiento de las enfermedades vasculares periféricas, puesto que los baños con aguas gaseosas mejoran la contracción del músculo cardíaco, dilatan los vasos sanguíneos y tienen efectos sedantes sobre el sistema nervioso.

Sin embargo, su consumo está desaconsejado en aquellas personas con problemas de aerofagia, ya que los gases que contiene facilitan los molestos síntomas que padecen (gases, hinchazón abdominal...).

Quizá el bajo consumo del agua con gas en nuestro país también se debe a la creencia de que contiene muchas calorías, lo cual es totalmente erróneo: el agua, ya sea con gas o sin gas, no aporta caloría alguna, por lo que ambas son igualmente aconsejables en casos de sobrepeso. Un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) indica que las mujeres postmenopáusicas sometidas a dicho estudio que tomaban agua con gas registraron un descenso del colesterol total y LDL o "colesterol malo" y un aumento del HDL o "colesterol bueno". El consumo se tradujo en una disminución efectiva del riesgo cardiovascular. Los investigadores han descrito el fenómeno, pero desconocen el papel de los diferentes iones que caracterizan dichas aguas en el metabolismo de las grasas.

Además, también observaron efectos beneficiosos por los valores de las aguas con gas en calcio, magnesio, flúor y silicio, en cuanto a la prevención de enfermedades como la osteoporosis y la arteriosclerosis.

Recomienda a un amigo Imprimir
Si te ha interesado este artículo, te recomendamos:
 Refrescos con gas previenen el sobrepeso


 
Lunes, 8 de Septiembre del 2008

Haz planetalandia tu página de inicio