Calçots

 
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Calçot es el nombre que se da en Cataluña (España) a los brotes de una cebolla blanca llamada también Allium cepa o Blanca Tardana de Lérida. Se cultiva en zonas cercanas a la costa catalana, sobre todo en las comarcas del Alt Camp, Baix Camp, Tarragonés y Baix Penedés. También es típico de la zona de Aragón llamada “la Franja”.

CalçotsEstos brotes de la cebolla blanca, a medida que van creciendo se van “calzando”, es decir, se cubren los costados de tierra para blanquear su base, que es la parte que se consume. Esto provoca que la parte enterrada sea muy tierna y de un gusto y dulzura característicos. Cuando la parte “calzada” tiene una longitud de 15/25 cm, ya pueden ser recolectados.

En el año 1995, la Generalitat de Catalunya concedió la denominación de calidad «Calçot de Valls» y en 1996 se constituyó el Consejo Regulador.

El origen de los calçots es objeto de debate: una de las versiones más comúnmente aceptadas afirma que se debe su descubrimiento a Xat de Banigues, un campesino de finales del siglo XIX de la zona de Valls (Tarragona), que por descuido preparó a la brasa unas "cebollas" que sobrecalentó. Se quemaron todos por la parte exterior y, en lugar de tirarlos, peló las capas más externas quemadas, descubriendo que su interior estaba muy tierno y sabroso.

Los calçots se consumen habitualmente durante los meses de enero, febrero y marzo, asados a la llama del fuego de leña, habitualmente con sarmientos de viña, y servidos envueltos en papel de periódico sobre una teja para mantener el calor.

Dice la tradición que los calçots no se han de comer nunca en soledad, ya que su degustación forma parte de un ritual colectivo de fiesta y alegría celebrado al aire libre. Esta costumbre posee incluso un nombre: la calçotada, donde los comensales, equipados del imprescindible babero, van pelando las capas exteriores y untando el calçot en la salsa característica llamada 'salvitxada'. También se pueden tomar con salsa romesco.


Una vez consumidos los calçots, y tras lavarse las manos (quedan completamente negras), se come carne y butifarras asadas sobre las brasas que quedan después de hacer los calçots, todo ello acompañado de un buen vino o cava.

Sus propiedades nutritivas son iguales a las de la cebolla: escaso aporte calórico por su gran contenido en agua (90%), aporte de fibra y un amplio contenido de vitaminas y minerales: principalmente vitaminas del grupo B, una buena fuente de potasio y cantidades significativas de calcio, hierro, magnesio y fósforo. Además, se le atribuyen propiedades diuréticas, tonificantes, digestivas e incluso algunos dicen que afrodisíacas.

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Sabado, 13 de Marzo del 2010

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