En las aves criadas para consumo humano, como las comercializadas ya asadas como pollos a l’ast, que no son tratadas con antibióticos son frecuentes los brotes de inflamación y necrosis de sus intestinos (enteritis necrótica) producidos por la bacteria Clostridium perfringens.
En un artículo publicado en la revista Journal of Antimicrobial Chemotherapy, investigadores del Servicio de investigación en agricultura, del departamento agrícola del Gobierno federal de los EEUU, llegan a la conclusión de que la lupulona, un componente del lúpulo (la planta Humulus lupulus que es la que confiere el aroma y el sabor amargo a la cerveza), constituida por ácidos amargos–beta, posee una potente actividad antimicrobiana in vivo (ya se conocía esta actividad en condiciones in vitro).
Utilizando un modelo experimental de pollo inoculado por vía oral con el Clostridium perfringens, comparan los resultados del recuento intestinal de la población de esta bacteria en las aves a las que se les había administrado agua con los ácidos amargos- beta (“lupulonas”) y en las que sólo se les administró agua.
Los resultados demuestran que la lupolona inhibe los niveles del Clostridium perfringens introducido en el intestino de las aves.
Esta constatación abre el camino a la utilización de la lupulona extraída del lúpulo como alternativa a los antibióticos en la cría de aves para el consumo humano.
Fuente: Journal of Antimicrobial Chemotherapy