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Dieta mediterránea, mayor esperanza de vida
En un artículo publicado online en el British Medical Journal del 8 de Abril de 2005 por investigadores del proyecto europeo de EPIC (European Prospective Investigation Into Cancer and Nutrition), dedicado a la investigación del papel de factores biológicos, dieta, estilo de vida y factores ambientales sobre el cáncer y las enfermedades crónicas, bajo la coordinación de la International Agency for Research on Cancer (Agencia Internacional sobre el Cáncer), se plantean examinar si la adherencia a una dieta mediterránea modificada, en la cual las grasas insaturadas (como el aceite de oliva) son sustituidas por grasas monoinsaturadas, se asocia con una mayor esperanza de vida entre los ancianos europeos.
Nueve países europeos (Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Holanda, España, Suecia y el Reino Unido) han participado en la investigación, diseñada como un estudio multicéntrico y prospectivo.
Han participado 74.607 hombres y mujeres, con edades de 60 años o más, sin enfermedad coronaria, accidente vascular cerebral o cáncer, que han facilitado una completa información acerca de sus hábitos alimentarios.
Las medidas finales del resultado han sido, por una parte, la extensión de la adherencia a una dieta mediterránea modificada, valorada mediante un sistema de puntuación con una escala de hasta 10 puntos, y por otra la muerte, por cualquier causa.
Los resultados han sido que un incremento en la puntuación de una dieta mediterránea modificada se asocia con una menor mortalidad global (mientras más "mediterránea" es la dieta mayor es la supervivencia): un incremento de dos unidades de la escala utilizada se corresponde estadísticamente con una reducción significativa de la mortalidad de un 8%. La asociación con un descenso de la mortalidad fue más fuerte en Grecia y en España, países en los que la dieta mediterránea modificada es, en realidad, una genuina dieta mediterránea.
La dieta mediterránea genuina se caracteriza por: - un elevado aporte de vegetales, legumbres, frutas y cereales; - un aporte, entre moderado y elevado, de pescado; - un bajo aporte de lípidos saturados; - un elevado aporte de lípidos insaturados, en especial del aceite de oliva; - un aporte, entre bajo y moderado de productos lácteos, en especial de quesos y yogures; - un aporte bajo de carne; - un aporte moderado de alcohol, en su mayor parte vino.
La principal característica de la dieta mediterránea aplicada en países europeos no mediterráneos es que se compone básicamente de vegetales y de lípidos insaturados. Para estos países no mediterráneos, en los que el consumo de aceite de oliva es mínimo, el grupo investigador ha sustituido los lípidos monoinsaturados por la suma de lípidos monoinsaturados y poliinsaturados en el numerador del cociente de lípidos.
La cuestión de si los lípidos monoinsaturados, como el aceite de oliva, son específicamente beneficiosos no puede ser contestada en esta investigación, ya que la distribución del aporte alimenticio de estos lípidos es muy diferente en los diversos países participantes en la investigación.
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