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La dieta mediterránea reduce la mortalidad
En un artículo publicado en el New England Journal of Medicine del 26 de junio de 2003, epidemiólogos griegos (Universidad de Atenas) y norteamericanos (Escuela de Salud Pública de Harvard, Boston), tras una investigación prospectiva realizada en una extensa población griega, llegan a la conclusión de que mantener de modo regular una dieta clásica mediterránea reduce la mortalidad global, tanto en lo que se refiere a la mortalidad por enfermedad cardíaca coronaria, como a la mortalidad por cáncer.
La tradicional dieta mediterránea se caracteriza por una ingesta elevada de:
- vegetales, - legumbres, - frutas, - nueces, - cereales (en el pasado, en gran parte sin refinar), - un consumo elevado de aceite de oliva y bajo en grasas saruradas, - una ingesta moderadamente elevada de pescado (dependiendo de su cercanía al mar), - una ingesta entre baja y moderada de productos lácteos (básicamente en forma de quesos y yogur), - una ingesta baja de carne, roja y blanca (pollo) y - un consumo moderado pero regular de alcohol, básicamente en forma de vino, y generalmente durante las comidas.
El concepto de dieta mediterránea tiene su origen en los estudios de Ancel Keys, en la década de los años 1950. Este estudio demostró que, a pesar de su elevado contenido en grasa, la población de la isla de Creta presentaba una tasas muy bajas de enfermedad coronaria y de ciertos tipos de cáncer y una mayor expectativa de vida.
En el estudio publicado en el NEJM han sido incluídos 22.043 individuos adultos (entre 20 y 80 años) aparentemente sanos, reclutados de todas las regiones de Grecia, con un seguimiento medio de 44 meses.
Para medir el grado de adhesión a la dieta mediterránea en la población estudiada, se construyó un extenso cuestionario, en el que se incluía un baremo que valoraba las cantidades ingeridas y la frecuencia sobre 150 alimentos y bebidas habitualmente consumidos en Grecia.
De esta masa de alimentos fueron 14 grupos los tenidos en cuenta: patatas, vegetales, legumbres, frutas y nueces, productos lácteos cereales, carne, pescado, huevos, aceite de oliva, lipidos saturados y margarina, azúcar y dulces y bebidas no alcohólicas. Para cada participante se valoró la ingesta de cada uno de estos grupos de nutrientes en gramos por día.
Se construyó una escala para valorar el grado de adhesión a la dieta mediterránea, en la que se incluyó la ingesta de pescado, de acuerdo con los siguientes criterios: - Cantidades relativamente elevadas de vegetales, frutas y nueces, legumbres, cereales, pescado y grasas monoinsaturadas (aceite de oliva); - Cantidades relativamente moderadas o bajas de carnes -incluyendo la de pollo- y de productos lácteos. - Consumo moderado de alcohol, durante las comidas.
Durante un seguimiento medio de 44 meses se produjeron 275 fallecimientos. Un grado elevado de adhesión de los participantes a la dieta meditereánea se asoció con una reducción de la mortalidad total.
Del mismo modo, la mayor adhesión a la dieta mediterránea se asoció inversamente con una menor mortalidad en enfermedad coronaria y en cáncer.
Un aspecto muy interesante de este estudio es que, a pesar de la fuerte asociación entre la composición global de la dieta mediterránea y la mortalidad, no se encontró una asociación apreciable para cada uno de los componentes de la cieta utilizados para construir el baremo, considerados individualmente.
Una posible explicación sería que los efectos beneficiosos de cada unos de los componentes serían demasiado dèbiles para ser sustanciales, pero que la acción sinérgica o interactiva de los diferentes alimentos de la dieta medierránea sería la responsable de sus beneficios.
En lo que se refiere al aceite de oliva incluído en la clásica dieta mediterránea, la evidencia acumulada sugiere que puede prevenir la enfermedad coronaria y determinados tipos de cáncer, debido a los niveles elevados de ácidos grasos monoinsaturados y de compuestos polifenólicos que contiene.
Como conclusión, los autores afirman que en su estudio prospectivo sobre una población general encuentran que en las respuestas a sus cuestionarios sobre la dieta habitualmente consumida se demuestra un elevado nivel de adhesión a la dieta tradicional mediterránea, la cual integra los puntos de vista actuales acerca de lo que debe ser una dieta saludable, adhesión asociada a una significativa y sustancia reducción de la mortalidad global.
La magnitud de la reducción de la mortalidad asociada con un elevado nivel de adhesión a la dieta mediterránea es compatible con la conocida mayor supervivencia de las poblaciones mediterráneas adultas cuando se comparan con la población norteamericana y con las de los países del norte de Europa.
Fuente: New England Journal of Medicine
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