La lecitina está presente de forma natural en nuestro cuerpo. Es un compuesto graso que tiene gran valor por su acción sobre los lípidos de nuestro organismo, especialmente en la sangre. Está presente en todas las células y es esencial para la estructura de los tejidos nerviosos y para el buen funcionamiento de las glándulas. Se fabrica en el hígado, pasa al intestino y se absorbe por la sangre.
La palabra lecitina viene del griego legikos, que significa “yema de huevo·, debido a que fue aislada de la yema de huevo por Maurice Gobley en el año 1850.
La lecitina de soja es uno de los complementos dietéticos en que parece darse un consenso cada vez mayor no sólo entre las medicinas naturales, sino también entre médicos y personal sanitario. Pertenece a un grupo de sustancias denominadas fosfolípidos, que son una mezcla compleja de grasas y ácidos grasos esenciales, además de fósforo y dos importantes vitaminas del grupo B como son la colina y el inositol.
La lecitina se obtiene a partir del aceite extraído de los granos de soja, planta leguminosa originaria de Oriente y que en la actualidad se cultiva extensamente en Europa y América. Su aspecto es granulado y de color amarillo marrón. La más recomendable es la que contiene mayor cantidad del complejo de fosfolípidos (98%, 99%) y colina fosfatidil. La dosis aconsejable es de 1 a 3 cucharaditas al día mezcladas en leche, yogur, cereales, sopas… No olvidar que su contenido en grasas (saludables) es alto y por lo tanto también su valor energético, por lo que no se debe abusar.
Es importante verificar que la soja de la que proceda la lecitina no haya sido modificada genéticamente.
La lecitina posee interesantes propiedades nutritivas y terapéuticas. Es un gran aliado de la salud del corazón. Tiene enormes beneficios para la salud de las arterias, pues regula la tasa de colesterol en sangre y reduce el riesgo de su acumulación sobre las paredes arteriales. La lecitina forma parte también de la estructura de la pared de las células y aporta un antioxidante importante: la vitamina E y el fósforo.
La lecitina proporciona elasticidad a las membranas celulares y las protege de los efectos destructores de los radicales libres. Unos buenos niveles de lecitina garantizan que el corazón, el hígado o el cerebro puedan funcionar bien.
Ayuda a mejorar la digestión y la absorción intestinal al facilitar una digestión de las grasas más rápida y completa. Contribuye a la salud y belleza de la piel pues la mantiene elástica e hidratada.

Resumiendo: las propiedades de la lecitina de soja hacen aconsejable su uso en regímenes de adelgazamiento, ya que ayuda a movilizar los depósitos de grasa en el organismo; para facilitar la digestión, ya que acelera y mejora la absorción intestinal; para proteger el hígado, al disminuir el nivel de colesterol y facilitar la circulación sanguínea, y mejora el rendimiento intelectual y la capacidad de memoria.
Cuando Maurice Gobley aisló la lecitina de la yema de huevo, la consideró como la substancia que era capaz de mezclar el aceite con el agua gracias a sus propiedades emulsionantes. Emulsionar quiere decir tener capacidad para mezclar de manera homogénea dos substancias que por sí solas no podrían mezclarse, como el agua y el aceite.
Estas propiedades de la lecitina las ha aprovechado la industria de la alimentación. De ahí que aparezca en muchas fórmulas de productos como el chocolate, helados, caramelos, pasteles etc. También se utiliza, en los alimentos, como un estabilizante y como un antioxidante.
Fuentes:
- Botanical online
- Consumer Eroski
- Herbogeminis