El uso del caracol en la alimentación humana se remonta a la Edad de Bronce, hacia el 1800 a.C., pero fueron los romanos los que divulgaron su consumo. Además de por sus propiedades nutritivas, lo consumían como remedio para enfermedades digestivas y respiratorias.
Propiedades Nutritivas:
El caracol es un alimento muy saludable dado su bajo aporte de calorías (100 gramos de carne de caracol aportan únicamente 60-80 calorías) y su baja composición de grasas, y, por contra, aporta proteínas y minerales: calcio, magnesio, manganeso, zinc, yodo, cobre y azufre.
Propiedades antioxidantes y regenerativas:
Contrariamente a lo que se cree, la baba de caracol no tiene propiedad alguna que sea beneficiosa para los humanos. La principal función de la baba es facilitar el desplazamiento. Pero ante la amenaza de una agresión medioambiental como radiaciones o estrés mecánico, el caracol segrega una sustancia para proteger su cuerpo: ésta secreción es la que distintos estudios han demostrado que tiene propiedades antioxidantes y regenerativas.
Precuaciones en su consumo:
Es importante asegurarse de que los caracoles no huelan mal, pues eso puede indicar que hay algunos muertos y pueden haber contaminado al resto. También hay que vigilar que no haya ejemplares moribundos: son identificables porque permanecen inmóviles en el fondo de la cáscara.
Antes de cocinarlos es recomendable tenerlos en ayunas de una o dos semanas: de esta forma el caracol entra en letargo, consume los restos de comida que quedan en su interior, elimina los residuos y queda libre de sustancias tóxicas.
El segundo paso es lavarlos correctamente, únicamente con agua. Añadir al agua sal, limón, vinagre u otro tipo de sustancias no mejora su limpieza, más bien al contrario: la agresión provoca un aumento en las secreciones del caracol y el empeoramiento de su carne. Lo mejor es utilizar simplemente agua en abundancia.
Finalmente, antes de introducirlos en la olla para su cocción, hay que apartar a los que estén muertos. El tiempo de cocción variará en función del tamaño de los caracoles y de la receta que se desee cocinar.
Fuentes:
www.cuencarural.com
www.elcuerpo.es
www.wikipedia.org