Del latín Arbustos Unedo, el madroño es el fruto del árbol del mismo nombre, de hoja perenne de color verde oscuro. Es uno de los pocos árboles/arbustos que florecen en un año y la fruta se recoge al año siguiente.
El madroño es rico en antioxidantes: flavonoides, vitaminas C y E y carotenoides. También es rico en azúcar, por lo que suele utilizarse para elaborar gelatinas, mermeladas y confituras.
Cuando el madroño está maduro es de un color rojo intenso, muy identificable en los bosques mediterráneos. Una vez comprado o recolectado en el bosque hay que comerlo enseguida, pues es una fruta muy perecedera. Tiene un sabor muy ácido si se come verde.
Sus frutos son redondos, pequeños, rugosos, comestibles y con la pulpa de color naranja o rojo; contienen un 10% de alcohol invertido, y de ahí que antiguamente se utilizara para elaborar orujos y vinagres. Su nombre en latín significa literalmente “arbolillo come uno” (Unum edo), aludiendo a no comer en exceso para no embriagarse.
De su tronco se elabora un carbón conocido como breña, de una calidad excelente y la causa de que tengamos tan pocos madroños en nuestros bosques.
Se dice que el madroño se parece al cerdo, pues de él se aprovecha todo, hasta las raíces: la corteza y las hojas, una vez hervidas, y en infusión, son buenas para curar afecciones urinarias y como astringente; antiguamente se utilizaban para curtir pieles por su alto contenido en taninos. La raíz, cocida, se emplea como remedio contra la hipertensión.
El árbol del madroño junto con un oso forma parte del escudo de la ciudad de Madrid (España), y una escultura del árbol con un gran oso apoyado en él es punto de reunión para todos lo que visitan esta ciudad.
Fuentes:
- ARBA
- El aderezo
- Wikipedia