El maracuyá o fruta de la pasión (Passiflora edulis) es una planta trepadora del género Passiflora, originaria de las regiones subtropicales de América; se cultiva comercialmente en la mayoría de las áreas tropicales y subtropicales del globo, como en Bolivia, Brasil, Ecuador, Perú, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Republica Dominicana, partes del Caribe y Estados Unidos. Esta especie es sumamente apreciada por su fruto y en menor medida por sus flores, siendo cultivada en ocasiones como ornamental. La infusión de sus hojas y flores se utiliza, además, con efectos medicinales.
El punto de madurez de la fruta viene dado por su desprendimiento de la planta; la recolección debe hacerse en el suelo, manualmente. Sea para su consumo fresco o procesado, la cáscara no debe presentar daños externos de ningún tipo.
Los frutos se consumen cuando se presentan algo arrugados, señal de que han perdido humedad y están listos para comer; su mejor momento es en invierno.
Existen varios tipos de maracuyá:
- En el caso de la variedad Granadilla, las semillas se comen y resultan crujientes y deliciosas mezcladas con su espesa pulpa.
- Los cultivos comerciales pertenecen casi sin excepción a las variedades amarilla (P. edulis f. flavicarpa) y púrpura (P. edulis f. edulis). Ambas variedades se consumen crudas, en batidos y zumos, y en mermeladas.
- Los frutos de las especies P. mollissima, P. antioquensis y P. incarnata son menos dulces, aunque similares en sabor; suelen tomarse en mermeladas u otras cocciones.
- La P. quadrangularis y la P. laurifolia, por el contrario, son excesivamente dulces, por lo que se emplean en zumos disueltos con otro líquido.
Se puede utilizar para aromatizar cremas o mouses (como su sabor es muy concentrado es conveniente diluirlo en agua), y añadiéndole un poquito de zumo de limón para dar un toque ácido-agridulce a las ensaladas de frutas o macedonias. En Brasil es muy popular el zumo de maracuyá, aunque también se la utiliza para elaboración de postres artesanales, helados, cremas, macedonia de frutas tropicales o ensalada de frutas.
Para consumirla en crudo no es necesario retirar las semillas. Para aprovechar mejor todas sus propiedades, es preferible comerla abierta por la mitad con la ayuda de una cuchara pequeña; también se pueden retirar las semillas y colocar su pulpa en una batidora y mezclar con otras zumos de fruta, ya que aportará un sabor muy refrescante y algo agridulce. La cocina contemporánea la aprecia mucho en ensaladas con hojas verdes, donde su sabor ligeramente ácido ofrece una combinación sorprendente. También la flor puede utilizarse en ensaladas; es perfectamente comestible y sabrosa, aunque según la variedad pueda tener un ligero efecto sedante.
El zumo de maracuyá (obtenido al prensar la pulpa o procesarla) es con frecuencia demasiado espeso para beberlo directamente; lo habitual es combinarlo con zumos de otras frutas, yogur, leche o simplemente agua. Su elevado contenido en azúcares hace innecesario utilizar edulcorante.
La pulpa puede utilizarse para la confección de mermeladas; es recomendable para este caso no desechar las semillas, pues su contenido de pectina ayuda a la gelificación del producto. La cáscara es también rica en pectina, pero no resulta necesaria si las semillas se emplean.
Tanto el zumo como la pulpa pueden congelarse sin problemas; si bien el proceso afecta a la textura de la fruta, el sabor se conserva sin cambios apreciables hasta un año.
La pulpa y zumo del maracuyá son ricos en calcio, hierro y fósforo, además de vitaminas A y C. Su composición tiene un elevado porcentaje de agua, casi 3/4 partes de su peso. Muy rica en vitaminas y minerales, como Vitamina C, provitamina A o beta caroteno, ambas fundamentales para nuestro organismo. Los minerales presentes en esta fruta son el potasio, fósforo y magnesio.
La pulpa, el zumo, las flores y la infusión de las hojas del maracuyá tienen un efecto relajante, mucho más pronunciado en el caso de la infusión, que puede utilizarse como sedante ligero o como calmante para dolores musculares o cefaleas; contiene varios alcaloides, entre ellos el harmano y el harmol.
En dosis normales (una taza o dos de infusión al día) ayuda a conciliar el sueño y puede tener además efectos antiespasmódicos; está recomendada también en caso de espasmos bronquiales o intestinales de origen nervioso, así como para los dolores menstruales. Posee también un ligero efecto vasodilatador, pero no se recomienda su utilización regular para evitar efectos tóxicos. La flor de determinadas especies tiene efectos ligeramente alucinógenos. Muy recomendada para las personas que cuidan su línea por tener muy bajo aporte calórico; también brinda un gran aporte de fibras, ideal para las personas con estreñimiento.