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Pasta fresca
Uno de los productos más completos por su capacidad nutritiva y energética es, sin duda, la pasta. Aparte de las diversas formas que posee la pasta, otra clasificación fundamental de este alimento se establece mediante el modo de producción. Así, podemos elegir entre variedades de pasta seca y de pasta fresca. Ésta última se elabora de un modo artesanal y, como no se deseca durante tanto tiempo, ha de conservarse refrigerada. Además, a la hora de cocinar, requiere menos tiempo de cocción.
La elaboración de la pasta fresca es muy sencilla: sólo requiere harina de trigo (que no sea de repostería), huevos y sal. Además, se puede completar con rellenos, que varían en función de los gustos de cada persona: carnes rojas, espinacas, remolacha, queso, champiñones, jamón, salmón, atún... Obviamente, también se pueden hacer rellenos similares a los que se utilizan para la lasaña o los canelones.
La pasta tradicional se prepara "al huevo". Sin embargo, en casa se pueden hacer purés variados para añadir a la masa sustituyendo el huevo: esos purés son lo que le da el color característico a la pasta "de colores". En el proceso industrial, estos colores los dan ciertos alimentos que se añaden a la mezcla durante su elaboración. El tomate le da un tono rojo a la pasta, la remolacha, rosado, y las espinacas, verde, Aunque existen muchas más texturas, sabores y colores que podemos probar: la imaginación es el límite.
La cantidad de agua es otra de las diferencias entre la pasta fresca y la seca. La pasta tradicional no tiene más de un 12% de agua, mientras que la fresca alcanza un 30%. Los rellenos suelen producir pastas más calóricas y muy energéticas. Constituyen un alimento completo, pero muy rico en calorías y distintos aportes de grasa, del que deben abstenerse personas que sigan estrictas dietas de adelgazamiento.
La mayoría de las marcas que proveen las tiendas de pasta fresca rellena incorporan a sus productos aditivos potenciadores del sabor, en concreto cantidades muy reducidas de glutamato. Sin duda, una de las mayores ventajas de éste alimento es que se adapta perfectamente al ritmo de vida que llevamos. Se prepara en cinco minutos y, además, se suele vender con salsas frescas que sólo hay que calentar y añadir al plato.
Fuente: Plato del día
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